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domingo, 13 de enero de 2013

Las Sílfides (Chopiniana)


Ballet en un acto. Coreografía de M. Fokine y música de Chopin, orquestada por Glazunov. Estrenado en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo el 23 de febrero de 1907, con el nombre de Rêverie Romantique : Ballet sur le musique de Chopin o Chopiniana, junto con el ballet Eunice, basado en la obra Quo Vadis? de Sienkiewicz. Esta primera versión fue un ejercicio de taller para los alumnos de la Escuela Imperial de Ballet de San Petersburgo (actual Vaganova). 

Aproximadamente un año después, el 21 de marzo de 1908, en una gala benéfica, Fokine presentó una segunda versión de Chopiniana, con sustanciales cambios. 

Originalmente se tituló Chopiniana, porque estaba inspirado en cinco fragmentos para piano de Chopin : una polca, un nocturno, una mazurca, un vals y una tarantela. Se trataba de una serie de escenas dramáticas y de carácter. La Polonesa de apertura estaba interpretada por numerosas parejas que vestían trajes polacos, y el escenario era un salón de baile. En el siguiente fragmento, nocturno, se mostraba a Chopin al piano que intentaba componer entre las ruinas del monasterio de Valldemossa torturado por la visión de los monjes muertos, pero liberado finalmente de sus obsesiones por la musa, que le inspiraba y consolaba. Seguía la mazurca, donde se escenificaba una aburrida fiesta de bodas, interrumpida por el verdadero enamorado de la muchacha, que huía con él. A continuación tenía lugar el vals, que era un pas de deux en el que la bailarina vestía el tradicional tutú. La tarantela final creaba una animada escena napolitana en la atmósfera real del Vesubio. 

En la segunda versión, también estrenada en el Teatro Mariinsky, con intérpretes de la talla de Preobrajenska, Karsavina, Pavlova y Nijinsky, se incorporaron nuevos fragmentos musicales de Chopin orquestados por Maurice Keller. En esta versión se eliminaron algunas sutiles tramas y todas las danzas de carácter, recogiendo el espíritu de la coreografía del número basado en el Vals en Do sostenido menor. Todas el grupo de bailarinas, vestidas igual, con el largo tutú blanco, bailaban las diferentes piezas con un solo bailarín masculino (Nijinsky). 

La última versión y definitiva de Fokine se produjo en el contexto de la primera temporada en París de los Ballets Rusos de Diaghilev. El 2 de junio de 1909 se estrenó en el Châtelet rebautizado con el nombre de Las Sílfides, como homenaje a Filippo Taglioni y a su obra La Sílfide, el primero de los grandes ballets románticos. En esta versión, Benois fue el encargado de la escenografía y del vestuario, y para éste acudió a las viejas litografías de Chalon, Brandard y Bouvier, inspirándose en los trajes diseñados por Eugène Lami para Marie Taglioni en La Sílfide y para Carlotta Grisi en Giselle. Y concibió un escenario típicamente romántico, una iglesia ruinosa en un claro del bosque iluminada por la luna. Sus principales intérpretes fueron de nuevo Pavlova, Karsavina y Nijinsky, acompañados esta vez por Baldina. Las piezas fueron orquestadas por Liadov, Glazunov, Taneiev, Sokolov y Stravinsky. 

Litografía de John Brandard. Carlota Grissi como Giselle

Es un ballet que carece de argumento, una serie de cuadros coreográficos para un cuerpo de baile y cuatro solistas. En el que el cuerpo de baile no es un mero adorno, goza de una constante presencia a lo largo de la obra, incluso durante las pausas entre los números musicales, con silenciosos movimientos de reagrupamiento que propician la continuidad. Fue el primero que se atrevió a no ser nada mas que danza. Pero a pesar de no tener argumento, mantiene coherencia y unidad escénica a través de las románticas melodías que conducen inevitablemente hacia el baile y la exquisita coreografía.

Frente a la artificiosidad y fastuosidad de los ballets imperiales de Petipa, él creó una obra intimista, despojada de todo adorno, donde las emociones se expresan mediante el movimiento en perfecta armonía con la música. 


Mariinsky (Kirov) Ballet. Teatro Real de Madrid. 1999. Irina Jelonkina, Maya Dumchenko, Daria Pavlenko & Evgeni Ivanchenko.

Mikhail Barishnikov.



viernes, 2 de noviembre de 2012

El Pájaro de Fuego






  Ballet en un acto y dos cuadros. Coreografía y libreto de Mikhail Fokine, Música de Igor Stravinsky.

 Se estrenó el 25 de junio de 1910 en el Teatro de la Ópera de París por los Ballets Rusos de Diaghilev, con Fokine y Karsavina como pareja protagonista. Escenografía de Alexandre Golovine, Vestuario de Leon Bakst.

  El libreto es un compendio de varios cuentos, leyendas populares rusos - El zarevich Iván y el lobo gris, Kaschéi el Inmortal y El pájaro de fuego. 




Argumento

Cuadro I. Crepúsculo en el jardín encantado del mago Kastchey. 

  El joven príncipe Ivan Tsarevich que, mientras está cazando, descubre al Pájaro de fuego que atraído por unas manzanas de oro, va de árbol en árbol. El joven le persigue. Salta el muro del jardin y se esconde tras un árbol mientras le espía, tras varios intentos consigue cazarle. El pájaro lucha y se resiste y finalmente consigue que Ivan le deje libre tras entregarle una pluma. Con ella, podrá invocar la ayuda del pájaro de fuego en el momento que lo necesite. 
   Al amanecer, se encuentra ante un enorme castillo, del cual salen trece hermosas princesas a jugar con las manzanas de oro. Por estas se entera de que está en los dominios del mago Karschey, que las tiene cautivas bajo un encantamiento. Los caballeros que han tratado de rescatarlas han sido convertidos en estatuas de piedra. Baile de las princesas (Khorodov).
  Ivan, pese a las advertencias, las sigue y se acerca al castillo. Tras romper la verja, entra en el reino del mago. De repente criados, esclavos y monstruos irrumpen en le jardín. Cuando llega Kastchey quiere convertirlo en estatua de piedra, pero en ese momento éste saca la pluma e invoca al pájaro de fuego. Este aparece y arrastra al mago y sus secuaces a una diabólica danza hasta que caen exhaustos. Entonces le señala a Iván la arqueta donde el mago guarda el gran huevo blanco que contiene sus poderes e inmortalidad. Ivan abre la caja de metal y levanta entre sus manos el huevo, justo antes de romperlo contra el suelo y así conseguir la muerte del brujo. 

Cuadro II.

  Con la muerte del mago terminan todos los maleficios y los sirvientes y seguidores que se encontraban en el castillo bajo su control son liberados de las invisibles cadenas que les ataban. A la celebración del desenlace final también se unen las princesas, y ahora Ivan Tsarevich y la bella Tsarevna pueden unirse en matrimonio. 





Stravinsky y El Pájaro de fuego.

  Para la música se pensó en principio en Antón Liadov, alumno de Rimsky-Korsakov (1844-1908), pero declinó la oferta. Entonces Diaghilev acudió a Stravinsky, también alumno de Rimsky-Korsakov, al que conocía, el virtuosismo instrumental puesto de manifiesto en sus obras Scherzo fantástico y Fuegos de artificio le habían llevado ya a solicitar su colaboración en la orquestación del Nocturno en La bemol mayor y del Vals brillante en Mi bemol mayor de Chopin para Las Sílfides. 

  El ballet consta de 19 números a partir de los cuales el autor elaboró tres suites orquestales, en 1911, 1919 y 1945. Estas suites se ejecutan con mucha mas frecuencia que la partitura completa del ballet. Quizá es la última obra de Stravinsky que todavía de puede ubicar en el Romanticismo tardío. 

   Según el propio compositor se perciben los modelos de Rimsky-Korsakov en la armonía y en su tratamiento de la orquesta; y de Tchaikovsky, estilísticamente. 

   La secuencia sinfónica del ballet se abre con la descripción del jardín fantástico, un pasaje lleno de misterio al que sigue la danza del Pájaro de Fuego, de notable audacia rítmica. El segundo bloque comprende la Ronda de las Princesas, una encantadora danza popular con dos temas muy melódicos. La Danza Infernal es el movimiento de mayor efecto y destaca la originalidad de los rítmos y timbres. Cuando la danza ha alcanzado su clímax, cesa el estruendo para dar paso a una canción de cuna (entonada por el fagot) que representa el momento en que el Pájaro de fuego adormece a los monstruosos súbditos de Kastchei.
  Poco a poco, la escena se transforma. Desaparece el jardín mágico y los cautivos recobran la libertad. Un expresivo solo de la trompa anuncia el amanecer, que se despliega con parsimonia sobre una orquesta resplandeciente. Al final, la alegría es general y el poderoso clímax sonoro refleja la felicidad de Ivan y la hermosa princesa. (Gonzalo Badenes. "Programa de mano". Rivera Editores). 


  
 Vienna Philarmonic. Director : Valery Gergiev. Salzburg Festival 2000. 

  Si en el siglo XIX de la alianza Tchaikovsky-Petipa- Ballet Imperial de Moscú nacieron ballets tan famosos como El lago de los cisnes, El Cascanueces y la Bella Durmiente, a principios del siglo XX, de la alianza Stravinsky-Fokine-Ballets Rusos de Diaghilev, surgieron nuevos ballets como El Pájaro de fuego, Petrushka (1911) y La Consagración de la primavera (1913), espectáculos atrevidos e innovadores que todavía hoy forman parte del repertorio clásico y con los que se reinventó el género. 


martes, 31 de enero de 2012

Vaslav Nijinski




Bailarín y coreógrafo ruso de origen polaco, nacido en Kiev en 1889. En 1898 comenzó sus estudios de danza en la Escuela Imperial de San Petersburgo, donde se graduó en 1907. Aquel año entró a formar parte de la compañía de ballet del Teatro Mariyinsky. Consiguió rápidamente un gran éxito, convirtiéndose en la pareja de bailarinas de la talla de Karsavina, Preobrajenska y Kschessinka.

Pronto de encontró con Diaghilev, quien le convirtió en la estrella de los Ballets Russes, durante sus temporadas en París. Llegó a ser un ídolo, tanto por su interpretación de los clásicos como por su actuación en obras de Fokine como Le Pavillon d' Armide, Las Sílfides, Cleopatra, El espectro de la rosa, Petrushka y Dafnis y Cloe.

En 1911 fue expulsado del Ballet Mariinsky al considerarse indecente la indumentaria que lució para interpretar Giselle. Diaghiliev convirtió Les Ballets Russes en una compañía estable, con Nijinski a la cabeza, que empezó a representar coreografías como L'Après midi d'un Faune (1912) y Jeux (1913), con música de Debussy, y La Consagración de la primavera (1913), con música de Stravinsky. Todas estas obras no fueron bien comprendidas en su momento porque rompían radicalmente con la tradición, pero actualmente se considera que fueron el origen de muchas de las coreografías de vanguardia que se crearon años después.

Durante una gira por Ámerica del Sur, se casó con la bailarina húngara Romola Pulszky, hecho que significó su ruptura con Diaghiliev y que marcó el principio de su decadencia. Intentó crear su propia compañía en 1914, pero fracasó. Al estallar la I Guerra Mundial se encontraba en Hungría, donde fue encarcelado por su nacionalidad. En 1916 Diaghilev logró sacarlo del país para llevarlo de gira a EE.UU. Comenzó a presentar claros signos de demencia. Instalado en Suiza, su mente sufría cada vez más alteraciones y comenzó entonces su largo peregrinaje por los hospitales mentales. En 1947 su familia y el se instaló en Londres, donde murió en 1950.

Como bailarín tenía una técnica excepcional y un instinto dramático innato. Y como coreógrafo, demostró ser un pionero de la danza moderna.